Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Juntos pero no revueltos.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
El corazón es un guía que los pies siguen
Una cosa es con violín, y otra cosa es con guitarra.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
Eso no te lo despinta nadie.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Hierba mala nunca muere.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
A buen señor, buena demanda.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Ladran, pues cabalgo.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Sin padrino no hay bautizo.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Este es carne de cañón.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
No necesito niguas para ser tishudo.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Abrojos, abren ojos.
Nada contra la corriente.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Mal acaba quien mal anda.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Mucho apretar, listo aflojar.
Calles y callejas tienen orejas.
Mal apaña quien no engaña.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
El que algo debe, no reposa como quiere.