Jugar a dos barajas.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Nada creas, sino lo que veas.
Más vale creerlo que irlo a ver.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Antes de criticar, mírate la cola.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Tener el juego trancado.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Jugarse hasta la camisa.
Meter aguja y sacar reja.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Confía en lo que ves
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Hablando nos entendemos.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Hacer la del humo.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Vivir es morir lentamente.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.