Junta de lobos, muerte de ovejas.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Carne de cochino, pide vino.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Al último siempre le muerde el perro.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Callemos, que el sordo escucha.
El que canea, no calvea.
Al hombre de rejo, vino recio.
El que se fue a León perdio su sillón.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
Tiene más dientes que una pelea de perros
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Qué es una raya más para el tigre.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Alabar y callar para medrar.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
Del ahogado, el sombrero.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Saber uno los bueyes con que ara.
Me traen por la calle de la amargura.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
O te aclimatas, o te aclimueres.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.