Lo fiado es pariente de lo dado.
Más vale despedirse que ser despedido.
Jodido pero contento.
Para el gusto se hicieron los colores.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.
No me tientes Satanás.
De diestro a diestro, el más presto.
Una carreta vacía hace ruidos.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
La cara del santo hace el milagro.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Escucha el silencio... que habla.
A capar se aprende cortando cojones.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
A quien da y perdona, nácele una corona.
La belleza entra por la boca.
De lo bendito, poquito.
Con solo honra no se pone olla.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Las paredes oyen.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Dejar al gato con el pescado.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Quien hizo una, hará ciento.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
El pollo de enero a San Juan es comedero.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
El hable es plata, el silencio es oro.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Los difuntos, todos juntos.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Río cruzado, santo olvidado.
Quien desprecia, comprar quiere.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Se dice el milagro pero no el santo.
Gente parada, malos pensamientos.
Juramentos de amor se los lleva el viento.