No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Mayo frío, año de mucho frío.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Ligera de cascos.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
La hogaza no embaraza.
El diablo está en los detalles.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Todo salto tiene riesgo.
Toda flor quiere ser fruto.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
A cada ollaza su coberteraza.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
El que avisa no es traidor.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
El nuevo paga novicial.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Mala olla y buen testamento.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
Saber más que Merlín.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
Lo que es bueno para el bazo, no lo es para el espinazo.
El que rompe viejo, paga nuevo.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Quien lo hereda no lo hurta.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.