Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Vino mezclado, vino endiablado.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Quien tiene bestia y anda a pie, es más bestia que él.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Juramento, juro y miento.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Por el rastro se da con la liebre.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Un mal con un bien se apaga.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
Amor de niña, agua en cestillla.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Mal me huele, quien mucho huele.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Ante la duda, la más madura.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
Abrojos, abren ojos.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Tal padre, tal hijo.