Dios es más grande que el mundo.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
No es tan fiero el león como le pintan.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Después de la risa viene el llanto.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Buscarle la quinta pata al gato.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Por do salta la cabra salta la que mama.
La paciencia es el puerto de las miserias.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
El que da, recibe.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Hacerse la boca agua.
Alabar y callar para medrar.
Como pecas, pagas.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Tanto más te agaches más el culo se te ve.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
El que no arriesga no gana.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
No existe culo honrado solo existe culo mal trabajado.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
El ama brava, es llave de su casa.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Cada panadero blasona de sus panes.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Carga que place, bien se trae.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.