El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
De la carta al timón, al revés la corrección.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Antes verdugo que ahorcado.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Callemos, que el sordo escucha.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Quien lee y escribe no pide pan.
Zapatero a tus zapatos.
¿Mirón y errarla?.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
El perro es el mejor amigo del hombre.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Dificulto que el chancho chifle.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Tronar como un arpa vieja.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Como turco en la neblina.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
No hay amor feo ni cárcel alegre.