Quien hace el principio y no el cabete, tanto pierde como mete.
A mala lluvia, buen paraguas.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Palabras sin obras, barato se venden.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Gozo que no se comunica, se achica.
Mala yerba, mucho crece.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Para ser bella hay que ver estrellas
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Esta bien; pero podría estar mejor.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Para bruto no se estudia, se nace.
Buey viejo asienta bien el paso.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Cada criatura obra según su natura.
Te conozco, pajarito.
Oír es precioso para el que escucha.
La más cauta es tenida por más casta.
El que se convida, fácil es de hartar.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Buena ventura solo con otra dura.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
La vida es así, y el día es hoy.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Dando dando, palomita volando.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Juego de manos es de villanos.
Al mal tiempo, buena cara.