Para bruto no se estudia, se nace.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
La compañía en la miseria hace a ésta más
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
Dios tarda, pero no olvida.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
Una vez al año, y ésa con daño.
Engordar para vivir no es gordura de reír.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
El vino con el amigo.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
El buscador es descubridor.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Inflama más la comida que las musas
Es gusano de la misma guayaba.
El que nace capacho, muere serón.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
A la vejez aladares de pez.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Si el caballo no sube, el burro mucho menos.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Casa en canto, y viña en pago.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Dar tiro.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Por San Martín siembra el ruin.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.