Quien al molino va, enharinado saldrá.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Nadie arrebañando engorda.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
De refrán y afán pocos se librarán.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
El que camina, no estorba.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Criados, enemigos pagados.
El que persevera triunfa.
Quien da para recibir no da nada
El tiempo no perdona a nadie.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
Maldigo el diente que come la simiente.
El que pestañea pierde.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
El que espera desespera.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
El que guarda, halla.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Quien no tiene quiere más.
Aquel que guarda siempre tiene.