Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
A falta de trigo, venga centeno.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
El que no cae no se levanta.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Nadie nace maestro.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Nadie nació enseñao.
El trigo tardío no alcanza al temprano, ni en paja ni en grano.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Nadie sabe para quien trabaja.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
No hay nadie que se contente, con el olor solamente.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Campo florido, campo perdido.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
El que nada no se ahoga.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
El que ama, teme.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Nada necesita quien tiene bastante.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Quien no oye consejos no llega lejos.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Nunca falta un culo para un bacín.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.