Cada santo tiene su candela.
Al hambre no hay pan negro.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Mal oledor, mal catador.
No hay caldo que no se enfríe.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
El que en Abril riega, en Mayo siega.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
La esperanza es lo último que se pierde.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Quien cerca halla, cerca calla.
Ha de salir la corneja al soto.
Tanto pedo para cagar aguado.
Acertar a la primera no se ve todos los días.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
No cortes el árbol que te da sombra.
Qué bueno es comerse el grano sin tener que trillar la paja.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
El que mucho ofrece, poco da.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
El que no tiene hijos, los educa bien.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Hoy no se fía, mañana sí.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Nada creas, sino lo que veas.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
La flor caída no vuelve a la planta
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.