El mal caldo, hirviendo y soplando.
Dar una fría y otra caliente.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Más vale un hoy que diez mañanas.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Agua hervida es media vida.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
A falta de olla, pan y cebolla.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
¿Nada?. Poca cosa para ser asada.
Non hai pega sen mancha branca.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
A falta de reja, culo de oveja.
Burro cansado, burro empalmado.
Hoy no se fía, mañana sí.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Come para vivir y bebe para comer.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
A misa temprano nunca va el amo.
Cuando llueve no todos nos mojamos.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
Nunca cages mas de lo que comes.
Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.
Pola boca morre o peixe. Por la boca muere el pez.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
El perro hambriento no teme al león.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.