Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
A poco pan, tomar primero.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
El que no trabaja no come.
Cada palito tiene su humito.
La Luna no es de queso ni se come con melao.
El infierno no sirve para quemar paja.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
La misa y el pimiento son de poco alimento.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Café cocido, café perdido.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Que aproveche como si fuera leche.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
Está como abeja de piedra.
Ni es carne, ni es pecao.
Buey harto no es comedor.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
Con las buenas palabras nadie come.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
A estómago lleno todos los alimentos le parecen malos o indiferentes.
De lengua me como un plato.
A carne de lobo, hambre de can.
En todas partes se cuecen habas.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
No hay cosa más sana, que comer en ayunas una manzana.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Mal mascado y bien remojado.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
Flaco hombre, mucho come.
Olla reposada, no la come toda barba.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.