Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Con dinero baila el perro.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Abre la boca que te va la sopa.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
A la pereza persigue la pobreza.
A consejo malo, campana de palo.
No conviertas en amigo al que has vencido
No persigas la sombra y pierdas el bulto.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Cada día verás quien peque y pague.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Ir por los extremos no es de discretos.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Vino sacado hay que gastarlo.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
Quien huelga no medra.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Los celos son el amor propio de la carne
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Hay que coger al toro por los cuernos.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
No apuntes, a menos que vayas a disparar.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Justicia y no por mi casa.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Perro que ladra no muerde.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Harto da quien da lo que tiene.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.