A quien no le sobra pan, no críe can.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Mal apaña quien no engaña.
Músico pagado no toca bien.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Mucho preito hace mendigo.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Agarrando aunque sea fallo.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
El que tiene poco y gasta menos, será rico sin parecerlo.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
Al ingrato con la punta del zapato.
Gato enratado no quiere pescado.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Quien nada pide, nada recibe.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Pedir peras al olmo.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
No te pongas el parche antes de que te salga el grano.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Si vas para volver, no vayas.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Está como abeja de piedra.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Molino que no muele, algo le duele.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Ni agradecido ni pagao.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.