Quien siembra favores, cosecha rencores.
No e posible vivir con las mujeres. Ni sin las mujeres.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
La sal no es atacada por las hormigas.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Quien no arde en llamas no inflama
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
No hay boda sin doña Toda.
No hay día malo sin día bueno.
No hay urraca sin mancha blanca.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Guerra avisada no mata soldado.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
El amor gobierna su reino sin espadas.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
No cortes el árbol que te da sombra.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
No hay alegría sin aburrimiento
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
El que ama, teme.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
No le pidas peras al olmo.
Al roble no le dobles.