El árbol que no da frutos, da leña.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Campo florido, campo perdido.
Las flores son para los muertos.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
No todo es miel sobre hojuelas.
Amor de casada no vale nada.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Amar sin padecer, no puede ser.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Una golondrina no hace verano.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
El amor es una hierba espontánea
Donde hay amor, hay dolor.
No hay que conejear sin perros.
No hay refrán que no sea verdadero.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
No hay hombre sin hombres.
El amor como las plantas florece mientras tiene raíces
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Cada raposa mira por su cola.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
Amor grande vence mil dificultades.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
El buen vino sin ramo se vende.