Modestia exagerada, modestia falsa.
El que camina, no estorba.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Aquí no hay más cera que la que arde.
La moda no incomoda.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Hace más la raposa que la curiosa.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
Racimo corto, vendimia larga.
A la vejez, cuernos de pez.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
A muertos y a idos, no hay amigos.
El roble como nace y el pino como cae.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Navigare necesse est, vivire non est necesse.
Robles y pinos, todos son primos.
La primavera la sangre altera.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
Ni es carne, ni es pecao.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Esperanza que consuela, que no muera.
Astucia e' zorro es mejor, que olfato e' buen cazador.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
De luengas vías, luengas mentiras.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.