Yerros por amores, merecen mil perdones.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
Boñigas hacen espigas.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
Pola boca morre o peixe. Por la boca muere el pez.
La buena vaina no hace buena la espada.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Sin harina no se camina.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Donde no hay celos no hay amor.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Ir de capa caída.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
Alba roja , vela moja.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Zapato que aprieta, no me peta.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Lo que es bueno para el bazo, no lo es para el espinazo.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
No da un tajo ni en defensa propia.
Contra gustos, no hay disgustos.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
O todos moros o todos cristianos.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
El vino y la verdad, sin aguar.