El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
A falta de reja, culo de oveja.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
El que pega primero pega dos veces.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Mujer precavida vale por dos.
El que no tranza no avanza.
Contra la gota, ni gota.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
A quien presta nada le resta.
Dos agujas no se pinchan.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
No hay camino sin tropiezo.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
No hay doctrina como la de la hormiga.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Nunca falta un pelo en la sopa.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Sueño sosegado no teme nublado.
Casa no hará, quien hijos no ha.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
El mandar no admite par.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Maestre por maestre, seálo éste.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Los vicios no necesitan maestro.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Nadie da lo que no ha.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Dar caramelo.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
No hay pero que valga.
No hay cosa que no tenga su contra.