Tu quieres que el león me coma.
El mal comido no piensa.
El que come y no da, atragantado morirá.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
O Cesar, o mierda.
Se llena antes el ojo que el papo.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Malo es callar cuando conviene hablar.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
Que no te den gato, por liebre.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
El que ama, teme.
Si se vierte el salero, faltará la sal, pero no el agüero.
Hacerse la boca agua.
Tragando aunque sea saliva.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Si la lengua erró, el corazón no.
El follo del santo, no hiede tanto.
Por los cuernos se agarra el toro.
El ave canta aunque la rama cruja.
Cuando no hay lomo, tocino como.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Cada mochuelo, a su olivo.
No hay gato que no tenga uñas.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
Si los cocodrilos comen sus propios huevos qué harían con la carne de una rana.
No importa el color del gato, lo importante es que se coma a los ratones.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
A buen bocado, buen grito.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Olla reposada, no la come toda barba.
pajero como tenedor de oveja.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Chivo que se devuelve se esnuca.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)