Bicho malo nunca muere.
Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
A palabra necias, oídos sordos.
Quien escucha, su mal oye.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Dar patadas de burro.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Nunca viene una desgracia sola.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
El que es sabio nunca enceguece.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Amor y dolor son del mismo color.
A estómago lleno todos los alimentos le parecen malos o indiferentes.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Ni miento ni me arrepiento.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
El que no agradece, no merece.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
A lo que no puede ser paciencia.
Una vez al año, y ésa con daño.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Donde se está bien nunca se muere
El mal que no es durable, es tolerable.
Lo que abunda no daña.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Del necio, a veces, buen consejo.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Una mano y un pie no aplauden juntos.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.