A carne de lobo, hambre de can.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Helada de enero, nieve de Febrero, aires de Marzo y lluvia de Mayo dan hermoso año.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
El invierno no ha pasado hasta que Abril no ha pasado.
El que se apura llega tarde.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
En cada refrán tienes una verdad.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Pan ajeno nunca es tierno.
Quien siembra, siega.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
A cada puerta, su dueña.
La experiencia es a veces dolencia.
Quien aprisa asa, quemado come.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Por las vísperas se conocen los santos.
Vale más tener que no desear.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.