El que con niños se acuesta mojado amanece.
Cebada granada, a ocho días segada.
Explique, no complique.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Boca con boca se desboca.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Molino cerrado, contento el asno.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Hay que dar el todo por el todo.
No es virtuoso quien no se alegra con la virtud.
El hábito no hace al monje.
El que se acuesta con perros, amanece con pulgas.
Esto es como para mear y no echar gota.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Tapados como el burro de la noria.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
De buena semilla, buena cosecha.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
El vientre lleno aunque sea de heno.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Año hortelano, más paja que grano.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Estamos tan ocupados llevando a cabo lo urgente que no nos queda lugar para lo importante.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
El que no anda, no tropieza.
El que no arriesga, no pasa el río.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Cada loco con su tema.
La alegría alarga la vida.
El que mucho corre, pronto para.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.