Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Amor no sufre ausencia.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
El que guarda siempre encuentra.
A barriga llena, corazón contento.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Amor nunca dice basta.
Los compañeros de cama se escogen de día
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Ahora adulador, mañana traidor.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Mal reposa la vida dudosa.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
A virgo perdido nunca falta marido.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
A buen hambre, no hay pan duro.