Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
El papel que se rompa él.
El amor todo lo vence.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Interés, cuánto vales.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Buena madera, buen oficial espera.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Lleno de pasión, vacío de razón.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Alforjas llenas quitan las penas.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Estoy hasta las manos.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Más vale tarde que nunca.
Al endeble todos se le atreven.
Nadie se ha pelado por pedir.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.