Buen trago, que el difunto no vuelve.
Buey viejo, surco nuevo.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Reunión de pastores, oveja muerta.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Va como honda que lleva el diablo.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
Sementera temprana, de cien una vana.
El ruin buey, holgando se descuerna.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
El que poco pide, poco merece.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
A buenos ocios, malos negocios.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
El que a burros favorece, coces merece.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Esto es pan para tu matate.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
A ciento de renta, mil de vanidad.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Saber dónde aprieta el zapato.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Marzo airoso, Abril lluvioso sacan a Mayo florido y hermoso.
Donde hay pelo hay alegría.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Júntate, que junto estabas.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
La actividad es la mercancía más conveniente