Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
De tal colmena tal enjambre.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Jugar bien sus cartas.
Bandera vieja, honra capitán.
Nadie da lo que no ha.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Un buen día nunca se olvida.
El que manda, no va.
Roma, acuerdos y locos doma.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
Remo corto, barca pequeña.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
La piel del leopardo es bonita, pero su corazón malvado.
Mal hace quien nada hace.
Quien calladamente arde, más se quema.
Que no te den gato, por liebre.
Las obras, con las sobras.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
El oficio hace maestro.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
¿Quién con una luz se pierde?
Me lo contó un pajarito
Más ven cuatro ojos que dos.
El ojo quiere su parte
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
A ese andar, llévalos mi baca.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Fruto vedado el más deseado.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Al erizo, Dios le hizo.
Del viejo el consejo.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.