Al buen vino, buen tocino.
El que siembra, cosecha.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
El Rey reina, más no gobierna.
El que primero llega, ése la calza.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Vive y deja vivir.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
La cuña que más aprieta, palo es de la misma horqueta.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Levantarse con el pie izquierdo.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
Hacer de un camino, dos mandados.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
El buen mosto sale al rostro.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
La golosina prohibida, siempre es más apetecida.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
A cualquiera se le muere un tío.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Cuentas viejas líos y quejas.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
De padres bocois hijos cubetas.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Adulador; él es tu enemigo peor.
A cabo de rato, Andújar.