Las palabras no cuestan plata.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Mear sin peer, rara vez.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Nada es bello excepto la verdad
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Ausente, apenas viviente.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Alma sin amor, flor sin olor.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Los vicios no necesitan maestro.
Campo florido, campo perdido.
No es nada, que del humo llora.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Nunca falta de que reírse.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Yo que callo, piedras apaño.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Lo que es igual, no es trampa.
Los pensamientos no pagan peaje
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.