Mucho tocado y poco lixo.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Hace un frío que se hielan las palabras.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Casa convidada, pobre y denostada.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
El jorobado no ve su joroba
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Trato es trato.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Tirar la casa por la ventana.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Molino cerrado, contento el asno.
Dar es corazón, pedir es dolor
Enójate pero no pegues.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
La reputación dura más que la vida.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
Es muy poco pinole para ahogarse.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Una golondrina no hace verano.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Ni tanto ni tan calvo.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Para que no se espante el borrico por delante.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
No esperes nada de aquel que promete mucho.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Pobreza no es vileza.
La verdad adorna la boca de quien la dice.