La Luna no es pan de horno
Nadie aprende por cabeza ajena.
No la hagas y no la temas.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
No hay nada peor que un año sin siembra.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
El que no agradece, no merece.
Hacer ruido, para sacar partido.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
No dar pie con bola.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Cada necio quiere dar su consejo.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Comer uva y cagar racimo.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Vive tu vida y no la de los demás.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
El amor no quiere consejo.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Precaverse contra un posible percance.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Parece barril sin fondo.
Hablar con bestias es para molestias.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Tres al saco y el saco en tierra.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Buey que no esté en el mercado, no es vendido ni comprado.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Bienes y males, a la cara salen.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Bueno es caer para más valer.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Quien destaja no baraja.