Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Buen oficio es no tener ninguno.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Amor y vino, sin desatino.
Molino que no muele, algo le duele.
Cabra coja, mal sestea.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
A caballo no hay ningún cuerdo.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Marido rico y necio no tiene precio.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Refran viejo, nunca miente.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
No haciendo viento, no hay mal tiempo.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Amar sin padecer, no puede ser.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
A mala venta, mala cuenta.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Hay quien las mata callando.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Más vale bueno que mucho.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Es tiempo de vacas flacas
Palabra dada, palabra sagrada.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.