Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Tanto ganado, tanto gastado.
Quien no se arriesga no conquista
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Casa sin madre, río sin cauce.
Porfía mata venado, que no venablo.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
No hay secreto si tres lo saben.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Al mal tiempo, buena cara.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Sal no se cuenta con que es salado.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Decir bien y obrar mejor.
Lo que no mata engorda.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Pobreza, víspera de vileza.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Bicho malo nunca muere.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Las piedras no hablan.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
A lo hecho, pecho.