Ama de cura, puta segura.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Tu hablar te hace presente.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
A mucho hablar, mucho errar.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Non hai pega sen mancha branca.
Promete poco y haz mucho.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Todas las cosas pasan como el viento.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Nadie se meta donde no le llaman.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
A confesión de parte relevo de prueba.
Nadie da sino lo que tiene.
La mentira produce flores, pero no frutos.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Con pedantes, ni un instante.
Los extremos nunca son buenos.
De tal palo tal astilla.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Donde se está bien nunca se muere
No da un tajo ni en defensa propia.
No hay dicha, sino diligencia.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Ni vive, ni deja vivir.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Al loco y al aire, darles calle.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Donde no hay mata, no hay patata.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.