Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Todo se pega, menos la hermosura.
El que juega con fuego, se quema.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
El que chatico nació, no puede ser narigón.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Gallo fino no extraña gallinero.
En casa del albañil, goteras mil.
No está la Magdalena para tafetanes.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Otro gallo le cantara.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
El hambre arroja al lobo al bosque.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Burgáles, mala res.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Todo va a parar al dedo malo.
Ni quito ni pongo rey.
El que paga mal, paga dos veces.
Al mejor caballo se le van las patas.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Mujer tan ancha es que no usa la escoba y menos la Plancha.
Carne en calceta, para quien la meta.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Cual es el rey, tal es la ley.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.