A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Madrastra, madre áspera.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
A mala venta, mala cuenta.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
La ropa de mala traza, se lava siempre en la casa.
Mucha carne para tan poco Gato.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Mas papista que el Papa.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Mal haya carbón de haya.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Otra cosa es con guitarra
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
El que mucho promete, poco cumple.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Costumbre mala, desterrarla.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
La Cruz, la viña reluz.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Los difuntos, todos juntos.