El que se afloja se aflige.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Hasta el final nadie es dichoso.
Bendita la casa que a viejos sabe.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Nadie da sino lo que tiene.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Ir por lana y volver trasquilado.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Tienes más cara que un saco perras.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
El mundo está vuelto al revés
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
En la cancha se ven los gallos.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
Al mal paso, darle prisa.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Amor de amos, agua en cestos.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
No hay peor ladrón que el de tu misma mansión.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Cruz y raya, para que me vaya.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Un zorzal grano a grano se comió un parrón.
Hay desgracias con suerte.
Traes un pedazo de alambre y te llevas una barra.
Una rata dentro de una tinaja.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Bandera vieja, honra capitán.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Amante atrevido, de la amada más querido.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.