A la de tres va la vencida.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Jugarse hasta la camisa.
El inferior paga las culpas del superior.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Casa y potro, que lo haga otro.
A tal amo tal criado.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Me traen por la calle de la amargura.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Llegó el momento de la verdad.
El que nace capacho, muere serón.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.