El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
De mala sangre, malas morcillas.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Al desdén con el desdén.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Ir de capa caída.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
La oportunidad se escapa por los pelos.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Buen corazón quebranta mala ventura.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
La puerca tira del tapón
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Quien roba una vez, roba diez.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Antes es Dios que los santos.
Saber uno los bueyes con que ara.
El diablo está en los detalles.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
A cada santo le llega su día.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.