Grandotas aunque me peguen.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Dos capitanes hunden el barco.
La cera se destruye y la procesión no camina.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Golpea el hierro mientras está caliente.
Aire gallego, escoba del cielo.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Palabra dada, palabra sagrada.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Mujer desnalgada es hombre.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
El mono sabe el palo al que trepa.
Cosa hallada no es hurtada.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Estoy como gallo en corral ajeno
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Hortelano tonto, patata gorda.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
El que vende un caballo es porque patea.
Al son que le toquen bailan.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Ojo por ojo y diente por diente.