Hasta al mejor cocinero se le va un pelo en la sopa.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Juez mal informado, fallo desacertado.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Como que se murió si me debía.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
El diablo nunca duerme.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Te están dando Atol con el dedo.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
A perro macho lo capan una sola vez
El que está en el lodo querría meter a otro.
Antes de mil años, todos seremos calvos.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Quien lo comió aquél lo escote.
Uñas de gato, y cara de beato.
Muerto, ¿quieres misa?.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
El sastre de fama, conoce la trama.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Matar pulgas a balazos.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Como chancho en misa.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Daño merecido, no agravia.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Al loco y al aire, darles calle.