Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Ingratos hacen recatados.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
A quien está en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
El burro al ratón le llamó orejón.
Hazme la barba, hacerte el copete.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Más enredado que un kilo de estopa.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Meterse en la boca del lobo.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Que cada cual espante sus pulgas.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Antes el golpe que el grito.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Callen barbas y hablen cartas.
El que se fue a León perdio su sillón.
Dios acude siempre.
El Juez, derecho como la viga del techo.