Cazador y cazado confían en Dios.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Dios era bueno para negociante.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Esta muy pelón el indio para poder hacerle trenzas.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Quien hizo una...hace dos
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Puso pies en polvorosa.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Ley puesta, trampa hecha.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Meter aguja y sacar reja.
Hijos casados, duelos doblados.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Cabeza loca no quiere toca.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Buen abogado, mal cristiano.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Estar armado hasta los dientes
La cara del santo hace el milagro.
A burro muerto, la cebada al rabo.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.