Mujer casada, casa quiere.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Quien de verde se viste bonita se cree.
En Febrero busca la sombra el perro.
Molino que no muele, algo le duele.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Cuando la rana críe pelo, serán los cojos buenos.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
El sexo nos hace perder la cabeza
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Deuda pagada, otra empezada.
Pobre atestado saca mendrugo.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Loro viejo no da la pata.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
A bien obrar, bien pagar.
Al agua corriente y al cristal, no se le pega na.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Esto huele a cuerno quemado.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.