Mientras más se lava el cuervo más negro parece.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Don Din nunca parece ruin.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Quien duerme no coge liebre.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
De la nieve no sale más que agua
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
No hay que llevar cocos al puerto.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Escatimar y dar a putas.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Hay que poner tierra de por medio.
A año tuerto, labrar un huerto.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Los cementerios están llenos de valientes.
Bien está el pájaro en su nido.
Feo, pero con suerte.
El día que te casas, o te curas o te matas.
No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
No oigo, soy de palo.
El dinero corrompe al hombre.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
La costumbre vence a la ley.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.