Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Araña muerta, visita cierta.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
La más larga caminata comienza con un paso.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Cólera de amantes resurgir del amor
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Quien te altera te controla.
La fantasía es el reposo del alma
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Dichosos los ojos que te ven.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Caer es más sencillo que levantarse.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Desee bien, sea bueno.
Dios no espera año para castigar.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
Pájaro que huye, no hace daño.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
La prisa es la madre de la imperfección.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
No hay peor tienda que la vacía.
Buen comienzo, agüero de buen término.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.