Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
Blanco y mojado, sopas de leche.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
Haz favores y tendrás enemigos.
La admiración alaba, el amor es mudo
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Los cuerpos grandes se mueven despacio.
Refranes viejos son verdaderos.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
No quiere música Roque, ni hay tampoco quien la toque.
El buen hijo a su casa vuelve.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Sol de invierno caliento poco.
La valla más baja es el más fácil de saltar.
Cuentas claras conservan amistades.
Más vale llegar a tiempo que rondar cien años.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
El buen vino resucita al peregrino.
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
No está muerto, quien pelea.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Quien más bebe, más sed tiene.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.